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Posts Tagged ‘Jack Bauer debe morir’

Al final de la quinta temporada habíamos dejado a Jack Bauer en manos chinas, los cuáles están dispuestos a vengar con creces la osadía que tuvo de asaltar la embajada china. Han pasado varios meses sin que el gobierno americano lo haya rescatado y va a ser que físicamente ha notado mucho las torturas, pero seguramente lo peor para él está por llegar: Es rescatado, sí, pero como moneda de cambio para un terrorista que ha exigido poder acabar con su vida. No sólo ha tenido que padecer un horrible destierro forzoso, sino que sus aliados lo premian de esta forma tan singular. Afortunadamente para él, consigue escapar de las manos del terrorista, vuelve a demostrar que es una mala bestia de cuidado (¿O cómo llamaríais vosotros a arrancarle a alguien una oreja de un mordisco?) y está preparado para una nueva amenaza global. Porque sí, el gobierno puede tratar a Jack Bauer como escoria indeseable, incluso el propio presidente puede mandar a tomar por culo los valores por los que lucha, pero él siempre está ahí para solucionarlo todo.

¿Cuál es el problema a estas alturas de la serie? Por un lado a Jack Bauer ya no le queda nada que demostrar (sólo le queda ir para abajo) y por otro resulta inimaginable superar lo sucedido en la temporada anterior. Parece que los propios guionistas eran conscientes de ello y no fueron capaces de sacar adelante un sexto día con un interés uniforme. Las amenazas para Jack van oscilando entre el drama familiar (es su padre el que encuentra detrás de todo el entramado) y un cansino retorno por parte de los chinos. Jack Bauer va resolviendo la papeleta durante una sexta temporada errática, donde la muerte de personajes con cierto peso hasta ahora no tiene la misma emoción, incluso aunque sea el propio Jack quien asesine a uno de sus propios colaboradores. No creo que merezca la pena extenderse más, porque lo que aporta la sexta temporada al personaje es únicamente la asunción de que ya no puede ir más allá, la primera aparición de síntomas de decadencia y, en general, una falta de ideas para que esto cristalice en algo que no esté muy por debajo de las cinco temporadas anteriores. Vale que Jack Bauer ya sea un héroe indiscutible, pero no es admisible que una serie sufra un bajón de interés tan acusado.

Seguramente conscientes de lo olvidable que resultó la sexta temporada, los guionistas decidieron correr un riesgo tremendo de cara a la séptima al resucitar a Tony Almeida, un personaje muy querido por los seguidores de la serie y cuya muerte desató cierta polémica (en especial por la ausencia de silencio al final del episodio, algo que sí sucedía en la del capítulo inmediatamente anterior). Vaya por delante que la reaparición de Tony no está ni mucho menos bien justificada, pero sí que aporta mucho interés tanto a la aventura de turno como al desarrollo del viaje del protagonista. A estas alturas resulta inútil alargar más el decir que Tony Almeida vuelve como villano, recuperando de esta forma la figura de la sombra del protagonista que Stephen Saunders encarnó en la temporada 3. La cuestión es que Jack Bauer no sólo no es consciente de ello, sino que prefiere obviar todas las señales que le dicen que su (antiguo) mejor amigo se ha pasado al lado oscuro y, es normal, porque buena parte de los espectadores (entre los que me incluyo) preferían negarse a creer que la brújula moral de tan carismático personaje se había ido de viaje con la madre de Marco. Sin embargo, Jack Bauer era Dios y no tuvo problemas en asesinar la temporada anterior a un amigo suyo porque era lo que había que hacer, pero Jack ya no es el mismo. Físicamente tiene tal cantidad de cicatrices que duele con sólo mirarlo y mentalmente está muy cerca del agotamiento extremo. Y es que además de eso, Jack Bauer ha sido llevado ante los tribunales para que rinda cuentas sobre todas las ilegalidades que ha cometido hasta la fecha (1), perdiendo así de forma definitiva la categoría de Dios. Nuestro héroe está en graves apuros y éstos no van a hacer más que aumentar.

No quiero desdeñar la gran amenaza de turno de la temporada, pero lo cierto es que el rollo de la amenaza biológica es algo que ya tenemos muy visto y que va a terminar resolviéndose es algo que todos damos por sentado, pero lo que realmente interesa es la inevitable confrontación entre Jack y Tony. La posición de fuerza entre ambos varía según el episodio en el que estemos (mítico ese final de episodio en el que Tony deja a Jack retorcerse de dolor ante su casi segura muerte) para finalmente descubrir que Tony en realidad no se había vuelto completamente malo, simplemente su obsesión le había cegado y le daba igual todo lo que sucediera con total de poder vengarse del responsable de la muerte de Michelle (que encima estaba embarazada. Tony carece de su propia Kim, el punto de apoyo con la realidad de nuestro héroe). Quizá sea este el motivo de que Tony sólo sea arrestado (lo cual hasta ahora siempre ha sido garantía de una futura reaparición que en este caso estoy deseando), lo cual se une a la sensación de que todo queda inconcluso. Cierto que la amenaza se contiene, pero el episodio final nos deja con varios cliffhangers, en general descafeinados, entre los que destaca la decadencia total de Jack: Contagiado por el agente biológico, sólo una operación cuenta con alguna posibilidad de salvarle la vida. Obvio es que la operación se lleva a cabo y Jack sigue con vida, pero las secuelas que le quedan son claras.

Por último, a modo de apunte de futuro reseñar que en el comienzo de la octava temporada ya ha podido verse a un Jack entre decadente y desganado por hacer frente a sus obligaciones como el héroe de la serie: Jubilado, con una nieta la mar de mona y al fin reconciliado con su hija, Jack lo único que piensa es en desvincularse de la amenaza contra la seguridad mundial en general y de su país en concreto. Además, es visto por todos como una figura del pasado, a alabar por algunos (la actitud casi reverencial del personaje interpretado por Freddie Prinze Jr) y a ignorar por otros. No es casualidad el cambio de ubicación de la UAT y la práctica renovación de toda su plantilla (sólo nos queda Chloe como cara conocida, pero está al borde del despido a no saber adecuarse a los nuevos tiempos): Jack Bauer es el héroe del pasado y él mismo es consciente de ello. No obstante, ahí está cuando se le necesita, porque los héroes de verdad no pueden desaparecer (“Quizá es porque creo que si los salvo a ellos me salvo a mí mismo” como explicación para todos sus actos, pero ya bastante desencantado) comentaba en la season finale de la temporada anterior) , simplemente han de morir cumpliendo su misión, a no ser que sean cancelados antes de tiempo (no es el caso) o simplemente las ansias de dinero por ser una serie de éxito lo alarguen más allá de lo debido (que es mi gran temor).

(1) No quiero olvidar del todo la existencia de 24: Redemption, la discreta película televisiva que sirve de precuela a la séptima temporada. En ella, vemos a Jack Bauer refugiado en África y luchando por proteger a muchos menores que están a punto de ser víctimas de una limpieza étnica. No me cabe duda que la única función de todo esto es servir como lavado de cara de nuestro héroe ante la que se le avecina. Sí, ha matado a muchos, sí, se ha pasado las leyes por donde le ha dado la gana, pero no sólo ha salvado a su país infinidad de veces, sino que también tiene tiempo para sacrificarse para conseguir salvar a unos niños inocentes.

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